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Era yo fácil de seducir

Era yo fácil de seducir

“...era yo fácil de seducir.*

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“…hubo un tiempo en mi adolescencia, en que me abrasé por saciarme de las cosas de acá abajo y no temí convertirme en una selva de amores sombríos y diversos y se marchitó mi hermosura y me descompuse a tus ojos por agradarme a mí y desear agradar a los ojos de los hombres.

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“…yo no me contenía en los límites de un cambio de alma a alma, hasta donde se encuentra la frontera luminosa de la amistad. Por el contrario, del fango de la concupiscencia carnal y de la efervescencia de la pubertad exhalábase un vaho que cubría de nubes y ofuscaba mi corazón hasta el grado de que no se distinguía la serenidad del afecto de la niebla de la sensualidad.

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“…entré en ebullición, dejándome arrastrar por el ímpetu de mi propia corriente, después de haberte abandonado, y transgredí todas tus leyes y no escapé a tus azotes… Sí estabas a mi lado, misericordioso en tus rigores, rociando de amargura y sinsabor todos mis ilícitos placeres. Para que así buscase el placer que no tiene sinsabor y, cuando pudiese hallarlo, no encontrase ningún otro fuera de ti, Señor…

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“¡Ay de mí! ¿Y me atrevo a decir que callaste tú, Dios mío, cuando me iba alejando más y más de ti? ¿Es cierto que callabas entonces para mí? Y ¿de quién eran sino tuyas aquellas palabras que, por medio de mi madre, tu fiel sierva, hiciste resonar en mis oídos? Aunque ninguna descendió al corazón para que la pusiese en práctica.

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“…entre los compañeros de mi edad, me avergonzaba de ser menos desvergonzado que ellos, cuando les oía jactarse de sus bellaquerías y vanagloriarse tanto más cuanto más torpes eran. Y me complacía hacer aquello no sólo por el placer del hecho en sí, sino también por el placer de la alabanza.

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“…y en todo había una niebla que me ocultaba, Dios mío, la vista de tu verdad serena.

San Agustín entró en ebullición, como todos los adolescentes y jóvenes. Los amigos, los deseos de su vitalidad, hicieron que se convirtiera en una “selva de amores sombríos”. Eso lo hacía sentir bien. Desoía la voz de su conciencia y desatendía la voz de su madre. Las palabras de bien no llegaron a su corazón para ponerlas en práctica. Hasta más tarde, cuando tenía cerca de 30 años.

Con el tiempo, descubrió que la verdadera libertad es hacer caso a la voz de la conciencia, a la voz de la gente que lo quiere, palabras que según San Agustín, son de Dios mismo que quiere que se enderece la vida de las personas, para que la serenidad, la paz y el gozo duradero invadan el alma humana.

 

Haz un alto en la lectura. Piensa un poco:

1. ¿A dónde te llevan tus amigos?

2. ¿Cuáles son las voces que desoyes, y que en el fondo de tu corazón sabes que son palabras razonables?

3. ¿Qué haces con tu ebullición? ¿Qué haces con tanta vida que ahora sientes y que te desborda? ¿Qué haces con tus deseos de ser feliz, de ser alguien en la vida, de ser estimado, de dejar huella?

4. ¿En qué inviertes tu tiempo, tus fuerzas, tus alegrías?

5. ¿Cómo está tu corazón: en paz, en desasosiego, inquieto, intranquilo?

6. ¿Dónde está la verdadera felicidad? ¿Qué esperas para ir tras ella?



* San Agustín, Confesiones, Libro Segundo, capítulos I, II y III

San Agustín

San Agustín

Agustín de Hipona fue el más grande de los padres de la iglesia latina. Nació el 13 de noviembre de 354 d.C., en la ciudad de Tagaste, que actualmente se llama Souk-Ahras y pertenece a Argelia. Agustín recibió una educación que lo hizo sabio en retórica y gramática. Conoció a profundidad a los grandes pensadores de las culturas griega y romana. Fue profesor de retórica y a los treinta años de edad se convirtió al catolicismo. Once años más tarde, por aclamación popular fue ordenado sacerdote y en el año 395 es consagrado obispo de Hipona. Su vida la dedicó a enseñar, a investigar, a escribir. Creó una obra fecunda, que lo llevó a ser el más importante maestro de la iglesia primitiva. Su originalidad, universalidad y creatividad de ideas hacen que su pensamiento siga siendo valioso para nosotros. Por sus méritos fue canonizado por la Iglesia que lo cuenta entre sus más grandes santos y padres.

 

Sociedad de su tiempo

 

Le tocó vivir una época en donde el imperio romano estaba en decadencia. Los pueblos bárbaros eran una amenaza constante y comenzaban a invadir los territorios dominados por el otrora poderío romano. Las ciudades cayeron en la ruina. La gente vivía entre guerras, violencia, caos, hambrunas y confusión. La corrupción de costumbres se dejaba ver en los vicios extendidos, los excesos en la vida pública y la injusticia que predominaba.

 

Horizonte filosófico

 

San Agustín se interesó por la verdad. “Quiero conocer a Dios y al mundo. Nada más”. Se interesó realmente por la humanidad, y no sólo quiso hacer catecismo o una obra en defensa de la religión católica. Sus preguntas: ¿Cómo lograr la conversión? ¿Dónde radica la salvación del género humano?

 

Filosofía de San Agustín*

 

Fue un pensador lleno de entusiasmo (lleno de Dios), apasionado.

Vivió convencido de que lo más importante no es pensar, ni tampoco los placeres del mundo. Lo importante es el amor.

 

Soy amado, luego existo.

Ama y haz lo que quieras.

 

Creía que por el amor se llega a la verdad. Quien ama conoce a qué vino a este mundo; quien ama encuentra lo mejor de la vida.                                  

El amor humano se basa en el amor divino. Quien ama conoce a Dios. Quien ama vive lleno de Dios. Quien ama tiene fe. El amor es la fe en acción.

Para conocer hay que dudar. Todo es mudable, lo único cierto es que dudamos. Si dudas vives. Si dudas pensarás dos veces antes de actuar.

Aunque pensar no nos da la seguridad suficiente. Es necesario acudir a la interiorización.

“No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad”.

Es en el interior humano donde Dios ilumina a quien profundiza en sí mismo. “Tú eres más íntimo a mí mismo, que mi propia intimidad”.

Dios dentro de nosotros. El alma se ilumina y pone orden a los sentidos y al cuerpo. El alma recibe de Dios la sabiduría para dirigir la vida. Sin alma, sin vida interior, sin meditar sobre nosotros mismos, todo es dispersión y arañar la superficie de la vida.

Es el espíritu divino que vive en nosotros quien orienta nuestra existencia y nos impulsa a conocer, a amar. Sin Dios andaríamos sin rumbo, sin sentido, sin ideales, sin gusto por vivir.

Por esto hay que limpiar el alma; sólo el alma pura es vecina de Dios, sólo el alma pura conoce, ama, piensa bien.

Gracias a la ley de Dios todo tiene orden y sentido. La paz es resultado de seguir la ley natural divina. Cuando hay concordia entre los sentimientos, el conocimiento y la acción, hay paz en el corazón humano. Cuando hay una debida concordia entre los ciudadanos, la paz reina en la ciudad.

El ser humano se haya amenazado por la corrupción de la naturaleza que lo inclina al mal; en cambio, la gracia de Dios lo lleva al bien. Para San Agustín el desorden y la ruina de las ciudades se deben a que los seres humanos hacen mal uso de la libertad. Se dejan llevar por el orgullo, el instinto, el sentimiento de autosuficiencia, por atenerse a sus propias reglas, sin observar la ley de Dios.

La historia de la humanidad, según San Agustín, ha sido la eterna disputa entre la ciudad de los hombres y la ciudad de Dios. En esta última se observa el bien, el amor entre las personas, la solidaridad, porque hay piedad, obediencia a los valores del Evangelio.

Para salvarnos de la ruina personal y social, propone San Agustín, volvernos a la vida de Dios. Hacerlo algo vivo en nuestro corazón y en nuestro trato con los demás. Así reinarán el amor y la verdad, que es el mejor uso que podemos dar a nuestra libertad.



* Carlos Díaz, Breve historia de la filosofía, Ed. Encuentro, Madrid, 2002, pp. 56-60

La cuaresma: camino hacia la felicidad

La cuaresma: camino hacia la felicidad

Hermosa costumbre la de hacer cada día un examen de todas nuestras acciones. ¡Qué tranquila se nos queda el alma cuando ha recibido su parte de elogio o de censura, siendo censor ella misma que, contra sí misma, informa secretamente! Esa es mi regla: diariamente me cito a comparecer ante mi tribunal. En cuanto se queda a oscuras mi aposento y mi mujer, que sabe mi costumbre, guarda silencio por respeto al mío, comienzo la introspección de la jornada entera, pienso en todos mis actos, repaso mis discursos. No disfrazo, no adultero nada, no olvido cosa alguna. ¿Qué puedo temer del reconocimiento de mis faltas, cuando puedo decirme: no vuelvas a hacerlo, por esta vez te perdono? (Séneca, De la ira, Libro Tercero, XXXIV).

Para Séneca, la felicidad es producto de evitar vicios y pasiones desordenadas. El dominio de sí mismo, el rechazo a ser gobernado por los sentimientos, la reflexión en las profundidades del alma, conduce a la honestidad y a la vida virtuosa. “Desecha y pisotea lo que brilla por fuera, lo que te promete otro o ha de venirte de otro, aspira al bien verdadero y goza lo tuyo. La felicidad está en ti mismo, en la parte más noble de tu ser”, le escribía a su discípulo Lucilio (Cartas, 23). El examen de cada día predispone el camino hacia la alegría duradera, despojando al corazón de todo aquello que lo perturba y le roba serenidad: violencia, codicia, afectos desmesurados, orgullo exacerbado. Reconocer el error y rectificarlo es valentía moral, inteligencia para acercarse al bien y rechazar el mal. La felicidad es el premio.

La cuaresma cristiana viene de “cuarenta”, un número que en la tradición hebrea significa “siempre”. Los cuarenta días de Jesús en el desierto son un símbolo de que la tentación siempre estuvo presente en Jesús de Nazareth. Tuvo la tentación de ser rey, de mandar, de exquisitos banquetes, de desanimarse, de perder la esperanza (“Padre, si es posible aparta de mí este cáliz; Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado). Al final, la confianza en el amor de Dios pudo más que las oscuridades de su alma. Permaneció fiel a su vocación y a su misión: cerca del amor que salva y alegra la vida.

Eso significa la cuaresma: tiempo de conversión. Cuarenta días que empiezan el miércoles de ceniza y terminan el domingo de resurrección. Tiempo de repasar cuáles son las esclavitudes que no nos dejan ser libres, y por lo tanto, felices. Tiempo de revisar qué cosas en nuestra vida están mal y cuáles debemos cambiar. ¿Cómo anda mi relación con Dios y con los demás?

Cuaresma: oportunidad para pensar cómo vivo mi vida. Tiempo para reconocer nuestras oscuridades, debilidades, limitaciones y errores. Tiempo de rectificar. Tiempo para experimentar el amor de Dios y saber por experiencia propia que Dios nos ama así como somos y no como deberíamos ser. La cuaresma es una época para sentirse amado por Dios.

Tal como lo quería Séneca, este examen diario es la antesala de mejorar lo que tenemos que mejorar. Mirar con sinceridad nuestra vida interior, nos libera de aquello que deshumaniza. Y al final de la cuaresma (así como con la práctica constante del examen diario) la alegría que nace hondo va sustituyendo a los afectos violentos que pueblan nuestro corazón.

La cuaresma termina con la resurrección, la vida nueva. La meditación conduce a vivir nuestra vocación en los placeres cotidianos, trabajos, sufrimientos, alegrías y convivencias de todos los días. El examen diario desemboca en la felicidad.

Séneca, maestro congruente y libre

Séneca, maestro congruente y libre

“Haz, por favor, querido Lucilio, lo único que puede hacerte feliz: desecha y pisotea lo que brilla por fuera, lo que te promete otro o ha de venirte de otro, aspira al bien verdadero y goza de lo tuyo. Pero, ¿qué es esto ‘de lo tuyo’? De ti mismo y de tu mejor parte” (Cartas Lucilio, XXIII, 6)

Séneca es uno de los más grandes maestros de la humanidad. La fortuna y las circunstancias quisieron que fuera educador de Nerón, emperador romano, y más tarde, consejero del emperador. Su cercanía a la corte le hizo merecedor de grandes riquezas, dinero, fincas. Sin embargo, más que político, Séneca era un sabio, un hombre de conocimiento, de lecturas, de reflexiones. Esa  es la razón por la que, en medio de comodidades, Séneca vivía con la sencillez de un pobre.

Séneca creía que lo más importante en la vida era la libertad. ¿Qué entendía por libertad? Libre es quien tiene el alma sólida, firme, resistente al peligro y a la desventura. Libre es quien aprende a bucear en sí mismo, hasta encontrar lo que es verdaderamente suyo: la razón y la conciencia. Libre es quien no se deja arrebatar el tesoro de la propia conciencia y de la propia razón, que son como chispas de la divinidad en el interior de cada persona. La misión que tenemos en la vida, creía Séneca, era descubrir y mantener viva esa chispa divina en nuestro espíritu.

Para ser libre es necesario tener limpio el espíritu de la agitación de pasiones, que sacuden el cuerpo y le roban armonía. La libertad se pierde cuando surge una pasión desordenada que tuerce a la razón y a la conciencia por donde no quieren ir.

Libertad es "no temer a los hombres, ni a los dioses; no desear nada deshonesto, ni excesivo; tener el completo señorío de sí mismo" (Cartas a Lucilio, LXXV, 18).

¿Cómo se consigue ser libre? Mediante la práctica de la virtud y con el recogimiento, el cuidado de la vida interior. En los momentos a solas consigo mismo, en la meditación serena y tranquila, el espíritu aprende a hacer lo debido, bajo la única guía del criterio personal y la razón consciente.

Un ánimo sin codicia, sin afectos desordenados, es un ánimo estable, fuerte, valiente, erguido. Donde todo bien es la honestidad, y todo mal es la violencia que perturba la paz. Quien vive así, tarde que temprano le sobrevendrá una alegría honda, constante, que deleita suficientemente y que hace inútil otra búsqueda de valores baratos y superficiales.

Esta serenidad y sosiego consigo mismo es la libertad, que lleva a la felicidad, la sensación de alejarse de los errores y estar próximo a la verdad, la verdad que hace a los seres humanos más buenos y más libres.

Entonces, lo que mueve al sabio es la conquista de la libertad, el camino para buscar la verdad, la indiferencia a los vicios y el logro de ser dueño de sí mismo. Congruencia que lleva a la alegría que sacia los más caros anhelos del corazón.

“La filosofía enseña a hacer y no a decir, y exige que cada cual viva conforme a su ley sin que la vida disienta de sus palabras, de modo que la vida sea una, y del mismo color todas las acciones. El principal deber de la sabiduría y su mayor indicio es que las obras concuerden con las palabras y el hombre en todas partes sea igual a sí y él mismo” (Cartas Lucilio, XX, 2)

 

Tercer Encuentro CUNORTE

Tercer Encuentro CUNORTE

Vocabulario huichol, crónicas de historiadores locales aficionados, estudios sobre la salud emocional de los ancianos de la región, conocer a Cristóbal Magallanes a través de sus libros, comentarios a la obra de Luis Sandoval Godoy, reconocimiento a Miguel León Portilla, importancia de las culturas indígenas, muestra cultural de Totatiche, cómo percibe la gente la calidad de los servicios de salud de Colotlán, rescate de corridos de Huejuquilla, el peligro del volcán del Colli, cerca de Guadalajara, el informe de Félix María Calleja sobre esta región, a fines del virreinato, muestra artística de los huicholes, etc. Todo cabe en un encuentro de tres días. Cada año el CUNORTE de la Universidad de Guadalajara convoca a un encuentro de personas que estudian la realidad, analizan problemas, proponen soluciones. Un encuentro para aprender y compartir saberes.

La universidad es necesaria. Reúne a los distintos. Los pone a dialogar, a escucharse, a debatir, a aprender. La universidad une lo diverso, sin que nadie tenga que renunciar a sí mismo. Encuentro de diferentes. Presentación de distintas tendencias, temáticas, mentalidades, métodos. Y todos se esfuerzan por comprender, por saber el valor del pensamiento ajeno. El mundo visto desde muchos ojos y desde muchas mentes. La universidad permite este diálogo y este acercamiento a la vida, desde distintos enfoques. El resultado: hay enriquecimiento. Notamos que nuestra manera de pensar y de vivir no es la única y que otras distintas y valiosas. La universidad es escuela de tolerancia. Aprendizaje de convivencia pacífica, armónica, con quienes sabemos hay diferencias. Reconocemos el derecho que todo mundo tiene de buscar su verdad y defenderla. En cada enfoque hay búsquedas de la verdad mayor, a la que todos nos dirigimos, pero de la que nadie es propietario.

12,13 y 14 de marzo fueron días dedicados para este encuentro que patrocina el CUNORTE-UdG, de Colotlán.

Norte de Jalisco y sur de Zacatecas, antaño eran parte de la Nueva Galicia, como una sola región. La división política de Zacatecas y Jalisco las separó, y hoy la universidad vuelve a unirlas. Nos encontramos gente de esta  región y vemos que hay demasiadas coincidencias en comida, costumbres, geografía, personalidad, cultura, economía. El CUNORTE ha venido a propiciar el encuentro y la unión de lo que un día fue accidente de la historia. Volvemos a empezar a reconocernos como gente que comparte destinos comunes, sin dejar de ser distintos.

HOY ME ACORDE DE TI...

 

Hoy me acorde de ti, mientras caminaba por una calle oscura, sin vida, apenas iluminada por pequeños rayos de sol que penetraban entre las ramas de los árboles. Unas solitarias rosas en un jardín descuidado, me hicieron recordar la triste sonrisa de tus mejillas la última vez que te vi.

Míralas, ahí, solas; y me pregunto, ¿como un ser tan hermoso puede ser eclipsado por un entorno de desolación? Míralas, ahí, incapaces de despertar sentimiento alguno al pasar por su lado, hermosas por fuera pero vacías por dentro, vacías por no poder hacer sentir a la gente eso que te produce una rosa brillante y llena de vida.

Y siguen ahí, tristes, de pronto se puede ver que poco a poco se van muriendo, y uno por uno sus pétalos derrotados caen al suelo sin vida, se van, por no poder ser lo que quieren ser, por no poder hacer lo que quieren hacer, y en su agonía, solo caen, sin avisar, sin despedirse, por que a nadie le importa y por que nadie nunca les hizo caso.

Y así se puede saber que incluso el ser mas hermoso vive, sufre y muere de la misma manera en que todos lo hacen, y que a la hora de la muerte, solo te marchas, sin pensar en quien fuiste o que hiciste, solo recuerdas que ya te vas, y al paso de tiempo tal vez te olvidaran y reemplazaran por alguien mas, como lo hicieron con esas pobres rosas, en donde al poco tiempo, en la calle oscura, en el jardín descuidado, ahora se ven unos claveles blancos, tan inocentes, ocupando su lugar, pero nadie sabe cuanto tiempo pasara hasta que se den cuenta de lo que ocurre en ese lugar.

Una época feliz

Una época feliz

 

Fue un ejercicio de redacción. Para soltar la pluma, la memoria y los sentimientos. En el grupo de 3º B escribieron sobre su niñez, todos. Las letras se amontonaron alrededor de los juegos de la niñez. Todos los vecinos que a las ocho de la noche salían a la calle a jugar a los encantados, el bote botado, la pelota. Las primeras amistades y las primeras vagancias. También aparecen los recuerdos de infancias rurales. La niña que vivía a 200 metros de un nacimiento de agua, a donde conectaban mangueras para traer agua potable y llevarla también a los potreros para dar de beber al ganado. Pero ese venero de agua era maravilloso. Con agua todo el tiempo, todos los días del año, y donde estaba construida una alberca. Ahí pasaban buena parte del día. Ahi se reunía la familia y recibían a amigos y conocidos. El agua, nadar, echar maromas, jugar a la roña en la pileta. Días maravillosos, gozosos. Niñas que gozaban yendo con su papá y sus hermanos a traer los becerros, ir la cerro, andar a caballo. Visitar a sus abuelitos para platicar, oir pláticas antiguas y asombrarse de historias de aparecidos y leyendas viejas. La niña que recuerda que le gustaba salir descalza por la mañana de rocío, deslizar sus pies por el pasto fresco, mojado, y voltear la visa para ver el camino que iban abriendo sus pies infantiles.

O la niña que veía que en la tarde llegaba su papá, cansado del trabajo y se recostaba. Allá iba ella, a estar cerca del calor de su papá y sentir que era la consentida.

Todos los muchachos hablan de su infancia. Tiempo que se llena de juegos, de comer, de sentirse queridos. Nada es responsabilidad. Todo es alegría. La belleza de la vida empieza por la infancia. Hoy lo recordamos. Hoy lo gozamos. Disfruté revisando esas linduras de recuerdos. Recordé mi propia infancia.

 


El conocimiento

El conocimiento

El tema de hoy fue "El conocimiento". Leemos un ensayo de André Comte-Sponville, un texto de once páginas, sencillo, que ayuda a estudiar algunas preguntas fundamentales, mismas que les planteo a los muchachos, para despertar su curiosidad.

El texto será abordado de la siguiente manera:

1) Lectura para extraer información

2) ¿Qué es el conocimiento?

3) ¿Qué es la verdad?

4) ¿Cuál es la relación que existe entre conocimiento y verdad?

5) ¿En qué momentos de nuestra vida hemos sido escépticos?

6) ¿Cuándo hemos sido sofistas?

7) ¿Cuál es la importancia de buscar la verdad en lo que se refiere a nuestra realización personal?

8) Realiza un breve ensayo donde desarrolles ideas acerca del tema "La verdad y crecimiento humano"

Los muchachos se ponen a leer. Algunos realizan trabajos atrasados. Pero la mayoría está concentrada. Me llaman la atención las reacciones de dos compañeros. Uno de ellos me dice que si le doy la oportunidad de entregar todos los trabajos pendientes antes de salir a vacaciones de Semana Santa, que es mucho pero lo va a hacer, que él sí quiere leer a fondo, no como la mayoría, que nomás lee unos cuantos párrafos y escribe sin saber lo que está diciendo.

Otra compañera se acerca y me entrega un ensayo sobre filosofía cristiana. Leo el texto y le pregunto su opinión, que ahí no aparece y que, además, es un escrito donde a ella le falta decir con claridad cuáles eran las preguntas de Jesús de Nazareth, cuál era su filosofía de vida, cuál era su mensaje y qué pensaba ella de todo eso. Y me responde que le confunde que un libro diga una cosa y otro libro otra; que además ella no abre la Biblia, que eso no le interesa.

Qué difícil es ser profesor de muchachos que no leen, que no traen herramientas intelectuales para hacer una lectura de provecho, pero que tampoco les interesa adquirirlas. La mayoría de ellos dice que quiere superarse, seguir estudiando, pero no están dispuestos a hacer el esfuerzo que eso implica. Como si las cosas fueran a venir solas, regaladas. Juventud postmoderna. Quieren la buena vida, pero gratis, como si fuera sólo un don.

Oye, le pregunto a esta muchacha, ¿no te interesa tener una opinión propia, pensar por ti misma, formarte un criterio? Y me responde que sí, pero sin filosofía y sin leer cosas aburridas.

 

 

Mi cuerpo cesa

Y mi alma agoniza,

A cada respiración que realizo

Mi ser te esta perdiendo.

 

Siento que desaparezco

Y nadie voltea a observarme.

Estoy fría

Y cada vez más vacía.

 

Cada parte de mí

Va desvaneciendo,

Dejo de vivir

Y estas junto a mí.

 

Prefiero dejar de existir

Y tenerte junto a mí.

Que vivir

Y no sentirte aquí.

   

DIANNA SALAS VELASCO

 

   Mi cuerpo vaga en un sueño profundo, recuerdo cada momento que he tenido en el transcurso de mi vida, cada reventón con los amigos, las salidas con el novio a escondidas, las vagancias que hice en la escuela, los momentos con mi familia, las platicas con mis hermanos y mis papas en la mesa cuando comemos, la infinidad de veces que he reído junto a mis amigos.

    

   Ahora estoy extremadamente feliz recordando todo esto, que son los momentos felices y complacientes en mi vida; pero espera, siento que estoy mas a obscuras y me está dando miedo aunque me extraña de mi que siento esto, pues nunca le he tenido miedo a la oscuridad, siento que se alejan mis amigos, mi familia por completo, por mas que trato batallo para verlos y no ocupo lentes, siempre tuve buena vista, pero parece que empezaré a necesitarlos.

 

   Ahora si estoy más asustada y estoy empezando a llorar, me siento desesperada y quiero despertar, comienzo a recordar cada momento triste de mi vida y me siento mas a obscuras, ya no alcanzo a ver nada ni a nadie.

 

   Quiero despertar y no puedo, me desespero y siento que muero y hasta entonces sè que no volveré a ver la luz.

 

   

DIANNA SALAS VELASCO

 

Habla un soldado de la conquista

Habla un soldado de la conquista

         Vine porque me pagaban 
        y yo quería comprar espadas y mujeres. 
        Vine porque me hablaron de montañas resplandecientes 
        como un atardecer en el mar 
        y con el oro con que me iba a vestir cuando volviera. 
        Pero sólo encontré flechas envenenadas, 
        humedad y mosquitos. 
        Conocí el terror, noches sigilosas, 
        indios vestidos con su belleza siniestra, 
        la fuerza de una tierra que nos doblegó 
        como la sed a los animales, 
        y la móvil mortaja de la selva. 
        ......................................................... 
        A bordo alguien habló de "honor". 
        A bordo 
        hablaban y rezaban con lentas manos sobre libros de oro. 
        Con esas manos se ayudaron el grito y la desesperación; 
        con esas manos escarbaron la tierra que nos iba a cubrir. 
        Alguien habló de "historia" y de "futuro"; 
        yo sólo pienso en lo que perdí. 
        Creo que todo es igual, 
        las mentiras que nos dijeron y las verdades que encontramos. 
        Siempre habrá tontos que vivirán de palabras, 
        y siempre el mundo mezclará en la misma indiferencia 
        la vida, que en el olvido crece, 
        la gloria, que se arrastra, 
        y la codicia laboriosa de la muerte. 
 
 
        (Jorge Calvetti) 

En medio de esta oscuridad

Me quemo con la vela

Y no siento calor…..

Tengo miedo de sentir

Miedo de querer…

Si un cuchillo me atraviesa

No siento dolor…

Mi corazón sangra sin parar

Y mi vida se extingue por igual

Mi sangre se derrama..

Mi corazón palpita

Pero yo muerta se que estoy…

Tierna soledad

Que a mí lado siempre estas

Siento venir mi agonía

Y el dolor que siento

Dentro de mi alma

Esta tan real…

Y se que aun

Tengo una lagrima que dar…..

KarruÑa RamirezGuiño

Filosofía de Jesús de Nazareth, filosofía de la alegría

Filosofía de Jesús de Nazareth, filosofía de la alegría

¿Jesús era filósofo? ¿Cuál era su horizonte filosófico? ¿Cuáles eran las preguntas que él se hacía? ¿Cuáles problemas le preocupaban? ¿Qué proponía para alcanzar la felicidad?

Así inició la clase de hoy. Los muchachos estaban distraídos. Haciendo tareas, platicando novedades. El tema no les inspiraba atención. Puse música de fondo, canto gregoriano. Los invité a dejar entrar la música a sus oídos; de ahí bajaría a otros centros de inspiración. Les dije que la música de este tipo, escuchada en paz, con tranquilidad y con la mente abierta, produce orden y alegría en el cuerpo y en el alma.

Los bríos adolescentes fueron moderándose. Se podía escucha la música; el volumen era moderado. Aproveché ese instante de captación de belleza, para leer a Rubem Alves: Jesús habló en parábolas para que la gente mirara y no viera, para que escuchara y no entendiera su mensaje. Por eso sus seguidores son tan malos alumnos de él. Jesús dijo que había que ser tan alegres y tan sencillos como los niños. Y hasta la fecha no se ha visto a ningún papa rodando colina abajo; o algún obispo o sacerdote jugando a las canicas. Los pastores protestantes no cantan mal las rancheras, a pesar de que dicen hacer lo contrario que sus colegas católicos. Los pastores se visten de traje y caminan y hablan serios, ceremoniosos. De plano, los apóstoles contemporáneos de Cristo no han entendido que para llegar al Reino de los Cielos hay que ser transparente y espontáneo como un niño.

Esa la propuesta de Jesús. La alegría, la felicidad de la sencillez, la ligereza de un corazón concentrado en el servicio y en el crecimiento interior. Ahí está la salvación del cuerpo y del alma: en el amor, en sentir la belleza que existe fuera y dentro de nosotros, en el servicio desinteresado, en jugar conviviendo. La filosofía de Jesús es desaprender el trabajo y aprender el juego. Para que todo sea nuevo. El reino de las cosas humildes y gratas. Ahí podemos instalar nuestra vida, para vivir a plenitud.

¿Por qué vamos dejando de ser niños? ¿Por qué vamos olvidando la alegría de vivir que teníamos en los primeros años de nuestra vida? Pregunté a los muchachos. "Es que la sociedad así nos hace. Nos exige responsabilidad y trabajo". "En la escuela nos dicen a cada rato: deja de jugar, ponte a trabajar". La escuela se ha vuelto cosa de gente grande, algo serio, sacrificado, enfadoso.

¿Por qué la escuela no es alegre? Porque las clases son aburridas, monótonas, siempre lo mismo. No hay novedades ni cosas de veras interesantes, nos cierran la puerta, nos quieren tener siempre callados, enfadados. Eso dicen los estudiantes en la clase de hoy. En eso nos hizo pensar Jesús de Nazareth. Provocó inquietudes. La escuela no es lugar de alegría. Pero lo está siendo con nuestros pequeños intentos.

Cristóbal Colón, el mérito de escribir y de vivir a fondo

Cristóbal Colón, el mérito de escribir y de vivir a fondo

“Ningún resultado del progreso humano se logra con el consenso de todos. Aquellos que están iluminados están condenados a seguir su luz, a pesar de los demás”. Son palabras escritas por Cristóbal Colón, las palabras que más se grabaron en la mente de su hijo Fernando, autor de la biografía del navegante italiano que se atrevió a soñar y dedicó toda su vida a hacer que su sueño tuviera lugar en este mundo.

            En el curso de literatura vimos la película 1492. La conquista del paraíso. Y hago algunos comentarios. 

“Vives la vida que escogiste para ti mismo, y yo te escogí a ti”, le dijo Beatriz, su fiel mujer, que nunca dejó de querer al hombre que vivía para cumplir su sueño: descubrir nuevas rutas.

Cristóbal Colón deseaba un Nuevo Mundo. Luchó por ello; puso sus mejores capacidades, su vida entera y toda su locura de soñador, de hombre libre. A ese afán empeñó su existencia.

Colón, además de navegante intrépido, fue cronista del tiempo que le tocó vivir. Fue cronista del choque de civilizaciones, la europea y la americana. Su fe en sí mismo, su espíritu libre, su ambición; su obsesión por encontrar el paraíso de oriente repleto de oro y mercancías raras, su carácter aventurero, deseoso de novedades, lo llevaron a dirigir una de las empresas más creativas y heroicas de la humanidad: el descubrimiento de América, un mundo extraño y mágico. “El edén inexplorado ¾describió Colón¾; así ha de haber sido el mundo al principio, una tierra que nunca volverán a ver así nuestros ojos. Esta tierra intoxica mis sentidos y mi alma. Una oportunidad para comenzar de nuevo”.

Pero Colón no sólo admiró la belleza de las tierras americanas. Habló también de sus habitantes, a quienes llamó indios, por creer que llegaba a las indias occidentales. Reconoció la generosidad y la nobleza de nativos. “Aquí no se comenten delitos y la gente es mansa”. Y Colón, almirante y gobernador de las tierras recién descubiertas se defendía y los defendía frente a la brutalidad de quienes venían en plan de mano dura: “No son salvajes y no nos vamos a comportar como salvajes con ellos. Vamos a tratarlos como trataríamos a nuestras esposas e hijos. Vamos a convencerlos y no a imponerles nuestra fe”.

Colón era idealista, un humanista inspirado, seguramente, en amantes de sueños: Leonardo da Vinci, Erasmo de Rótterdam, Galileo, Tomás Moro. Un hombre de buen corazón, cuyas debilidades, la ambición y deseo de gloria, lo extraviaron en los laberintos del poder. Su buena fe no pudo contra la codicia, la crueldad y el egoísmo de quienes venían a dominar a los indígenas. Su opinión personal de convivir en paz con los indios, chocó contra la política inhumana del imperio español.

Fue acusado de haber provocado caos, desorden, ingobernabilidad en las tierras donde era gobernador. Asimismo fue enjuiciado por haber masacrado indios y por haber puesto a trabajar a los nobles que lo acompañaban. Por esos motivos fue condenado a largos años de cárcel, despojado de títulos y honores. Privado del reconocimiento de sus méritos por haber dado a España un nuevo continente. Ignorado, sobajado, maltratado.

“¡Qué modo de desperdiciar una vida!, dijo el rector de la universidad de Salamanca, refiriéndose a Colón. Y le contesta Sánchez, tesorero del rey y de la reina: “Sí, pero si alguien recuerda nuestros nombres, será porque están ligados al de él”.

Colón, un soñador que cargó con su propia cruz. Un iluminado que luchó contra todo para ver lograr sus aspiraciones del alma. Un hombre que desafío a la Inquisición y a la corte, los máximos poderes de su tiempo. Un hombre libre, que defendió su derecho a vivir en libertad. Y esto no es fácil. El miedo, la ignorancia, el fanatismo dominaban la vida de la inmensa mayoría de las personas. Colón fue uno de los pocos que no se resignaron a una vida apocada y tibia.

Colón y su hijo Fernando escribieron de todo esto. Fueron testigos de una época que provocó el choque de dos culturas. Encontronazo donde aparentemente los indígenas fueron los únicos perdedores, al quedarse sin libertad, religión, tierras, cultura propia; pero los españoles también perdieron al no valorar la riqueza humana de las culturas americanas. Eso se alcanza a entender en lo que narran las crónicas, aunque no lo digan con todas sus letras. Los que dominan desprecian la sabiduría y la belleza que poseen los dominados. Ambos pierden.

Esto se advierte plenamente en una escena de la película. Colón, viejo, cansado, recién salido de años de cautiverio, comparece ante la reina Isabel de Castilla. “No puede ir a Santo Domingo ni a las islas que usted descubrió. El nuevo mundo es un desastre”. Y Colón contesta con humor, con realismo irreverente: “¿Y acaso el viejo mundo no lo es también?”

Colón se ilusionó con la utopía de crear un nuevo mundo, de descubrir un nuevo continente. “Es un soñador”, fue la acusación que le hizo el tesorero de palacio, Sánchez. “Vea afuera. Ahí hay palacios, templos, cúpulas. Fueron construidos por hombres como yo. La diferencia entre usted y yo es que yo lo intenté y lo logré”.

Colón fue una persona con contradicciones. Con luces y sombras, con grandezas y bajezas, con grandes causas alcanzadas y grandes causas abandonadas, como su familia. Pero de él podemos decir algo cierto: su vida fue movida por ideales. Algo para recordar y valorar.

        La felicidad se escurre de mis manos, trato de detenerla pero ya no voltea, quiero aferrarme a ella pero no me desea como yo a ella, quiero sentir la suavidad que me inspira, la alegría que me brota cada que estaba junto a mi.

 

        Todo en esta vida pasa y no es en vano, tal vez era el tiempo que se alejara de mi, que me dejara sola y triste sin consuelo alguno, sin una sola sonrisa en mi boca. Solo me quedan lágrimas que corren por mis mejillas y una soledad inmensa. Trato de safarme de este vacío y no puedo, lloro sin consuelo y me quedo sola sin pensamientos.

 

         Cada vez más caigo en una oscuridad que me nubla el ama, que me ciega la mente y ensordece el corazón. Siento que necesito de ella, por que ciento morir, cada vez más constante y rápido como una estrella fugaz.

 

         Solo deseo que vuelva para poder vivir feliz, para sentir lo que tanto me gusta y volver a sonreír.

       

DIANNA SALAS VELASCO

Estoy sola, sentada junto a mi cama, el silencio me hace sentir un vacío que no puedo llenar y eso me hace llorar, sacar cada lagrima que sofoca mi alma, pero trato de evitarlo, de hacer que no pasa nada y olvidar todo, pero es tan fuerte este recuerdo que siento quemar por dentro y desmayar lentamente.

 

         Todo pasa por mi mente, cada detalle de lo vivida, de lo gozado y es así que no puedo sacarte de mi. Recuerdo mi vida contigo y aun te siento mío; pero no lo es así y aunque no estés aquí me aferro a tus pensamientos, a tu voz y a tu mirada. Siento mi cuerpo junto al tuyo y veo tu cara. Tus ojos directos a los míos y tu voz diciendo TE QUIERO.

 

         Pero todo es ilusión, un sueño que tengo despierta y es por eso que prefiero dormir, pues así olvido lo que pienso, desconecto mi mente de mi corazón y mi cuerpo no despertará para no aferrarse a ti y evitar sentir esto que solo me hacia sufrir.

      

DIANNA SALAS VELASCO

Literatura colonial

Literatura colonial

1. Contexto histórico

“Fe, esperanza y caridad, son importantes; pero más importante es el interés bancario”, dijo a Colón Santángel, el baquero que prestó a la reina el dinero para las expediciones al Nuevo Mundo. El interés por el oro, el comercio y las comodidades conseguidas con estos medios, comenzaron a desplazar los piadosos ideales de la Edad Media. La búsqueda del dinero empezó a ser más importante que la búsqueda de Dios.

Los descubrimientos geográficos hicieron ver a comerciantes, banqueros y reyes que había otros lugares donde se podrían ampliar los dominios políticos y económicos. Nuevas tierras estaban esperando para lograr la riqueza material y el logro de una vida más práctica.

Europa veía con urgencia que debía encontrar nuevas rutas hacia Oriente. El Mediterráneo estaba dominado por los moros y por es lado era imposible pasar para hacer negocios con los reinos de India y China, a donde todo mundo quería llegar, llevados por las noticias de viajeros que informaban del esplendor y riquezas que había en el extremo oriente.

Los reyes europeos veían la necesidad económica de ampliar sus dominios y trataron de justificar su ambición con la idea de que era también su deber propagar la fe católica en tierras de infieles y paganos. La conquista y los descubrimientos tenían motivaciones económicas, políticas y religiosas. La fe de los europeos tenía motivaciones distintas, pero que unidas convertían a sus iniciativas en empresas exitosas. El amor al dinero, el placer del poder y la misión de evangelizar idólatras, eran las causas que movían a reyes, banqueros, soldados, aventureros y sacerdotes.

España se convierte en potencia. Portugal patrocinó la expedición alrededor de África y los reyes católicos, una vez librados de la invasión árabe, tenían necesidad de ampliar sus dominios. Patrocinaron a Cristóbal Colón, un hombre convencido de sus ideales, ambicioso, seguro de sí mismo, que supo esperar siete años hasta encontrar quienes creyeran en su plan de llegar a la indias por occidente. Finalmente no llegó a las indias y murió sin saber que había descubierto un nuevo continente.

Las expediciones a América provocaron el encuentro con mundo extraño, distinto a lo que se conocía en Europa. La vegetación, los animales, las comidas, el clima y, sobre todo, la nueva cultura. Todo era nuevo. Causaba admiración a los españoles que llegaban a este continente. Hubo quienes tuvieron la prudencia de escribir lo que veían, lo que escuchaban, lo que sentían. Soldados que tenían el gusto de escribir y frailes que percibieron la importancia de guardar por escrito la grandeza de la cultura indígena.

2. Los cronistas de la conquista

De esta manera, gracias a la pluma de los cronistas quedaron registrados los hechos, los pensamientos y las emociones producidas en quienes entraban en contacto por primera vez con América.

Un cronista no sólo narra sucesos, sino que también hace valoraciones e interpretaciones personales acerca de lo que está presenciando. Esto enriquece los textos, ya más allá de narraciones y descripciones, en el papel que va llenando con palabras, el cronista es un testigo de primera mano que expresa su opinión acerca de todo aquello que está presenciando. Gracias a los cronistas se conoce mucho de aquel pasado que queda en la memoria debido a sus textos que salvan del olvido los acontecimientos, la cultura, los problemas, los triunfos. El cronista da testimonio de la belleza, el sufrimiento, las hazañas, el santo y seña de las personas, la grandeza de las culturas americanas, la ambición de los conquistadores, el humanismo de unos pocos cuyo objetivo no era el oro ni la fama. En fin, los cronistas nos permiten conocer mejor la época del Renacimiento y los afanes de un mundo cuya fe se fue centrando en el ser humano y sus búsquedas de gloria terrenal.


3. Características de la obra de los cronistas

· Se enaltece el valor del individuo y la libertad de las personas.

· Sirvió de ejemplo la escritura de los italianos que recuperan la literatura grecolatina clásica.

· Los cronistas son inteligentes, versátiles y preocupados por la sociedad de su tiempo.

· Surge el espíritu crítico y la preocupación por la suerte del ser humano.

· El pueblo, impedido de realizar grandes hazañas, se inclina por las novelas de caballería y el romancero.

· La obra de los cronistas utiliza tanto el habla culta como la popular.

· Los escritores son claros y precisos.

Quiero

 ¿Qué quiero si no quiero ser yo? 

Quiero ser diferente

Seguir una estrella

Mi estrella

Guiarme por lo que quiero

Y no por lo que me dices que sea

Buscar mi propio tesoro

Sin necesidad de que estés ahí

Olvidarme de ti

Para poder acordarme de que vivo por mí

Que mi corazón quiere seguir latiendo

Por amor a la vida

Quiero hablar abiertamente

Sin titubeos

Segura de las palabras que salen de mí

Quiero encender una velaVivir con luz constante

Que no se apague porque no estás aquí

Y que se esa pequeña llama se convierta en un motor

Para continuar sin recordar

Las heridas que dejaste en mi piel y en mi corazón

Quiero cerrar esas cortadas para renacer

Para volver a amar sin sufrir

Como lo hice por ti. 

Quiero vivir sin miedo

Poder dormir en la oscuridad

Sin temor de perderte

Simplemente quiero vivir con paz.  

Beatriz Castañeda Gómez

22 de febrero de 2008

La escuela que queremos

Hoy en la clase de filosofía la dedicamos a meditar sobre nosotros mismos, lo que somos, que buscamos en la vida, lo que nos duele, lo que soñamos. En esto radica lo que somos y lo que queremos ser. 

Primero escuchamos a Ricardo Arjona, Quiero. Es una canción bien hecha, inteligente, nacida en la conciencia del compositor que tiene sensibilidad de poeta y que logró colarse al circuito comercial para realizar música de calidad. Además es una creación fresca y hermosa. Los jóvenes escuchan con atención a Arjona. La pidieron tres veces, para repasarla, para inspirarse y simplemente, para gozar de la música. 

Luego siguió el turno de ellos. Escribieron con entusiasmo, concentrados, animados por la música de fondo que seguía oyéndose en el salón de clases. 

“Profe, usted qué relajado y tranquilo”. Me dice Vero. Y le contesto que es mejor verme así y no todo neurótico porque no me hacen caso. A fin de cuentas, la labor del profesor es crear un ambiente de aprendizaje y en eso estamos. Y también le dije que lo que estoy haciendo no es flojera. Luego tengo que leer los textos redactados, corregirlos, hacer observaciones. Y eso es trabajo. Vero sólo sonrió. En su cara vi que me dio la razón, o por lo menos, que surgió un intento de comprensión. 

Al final, pregunté qué quien quería leer en voz alta su escrito. Beatriz tomó la palabra. Leyó pausado, con el orgullo de saber que hizo bien las cosas. Y su texto fue mágico. La escucharon con ojos de admiración. Aprobaron con aplausos su texto. Esa es la escuela que queremos. Y la estamos construyendo.

 MI  DOLOR...Llorando

Estando en esta inmensidad
me dedico unos minutos para pensar
en que al dolor no le importa la edad
aunque se que tengo que estudiar
cada situación en que esta me
atrapa y me hace víctima de su maldad.

Aunque yo me tranquilice y me calme
e intente olvidar de mi agresividad,
mi ira y mis dolores que me hieren
más y más no le importe mi dolor
porque se deleita cuando me califiquen
como una estúpida persona sin amor
que intenta vivir con una sonrisa falsa
para ocultar lo que siento en verdad
en mi mente, mi corazón.
Y esa carga
que me niega una y otra vez la felicidad
me acecha e intenta que sea inútil
mi lucha al tratar de sobrevivir
de un mundo repulsivo que también es vil
negándome a toda costa que pueda reír.

En lugar de eso quiere explotar
mis defectos, dolores y mi inseguridad
que día con día intento liberar
y así poder sentir y ver
lo que anhelo en verdad en mi corazón
y no sentirme más insensible
y poder cantar una canción
que salga del alma y sea incomparable
bella y hermosa.
Que deleite a las personas
que me quieren ver olvidado en el abismo
y así olvidarse de cada una de las cosas
que me atan a un mundo de surrealismo
levantándome con la frente en alto
riéndome del dolor que me hiere tanto
y darle a mi vida un nuevo formato.

Teniendo una perspectiva que siento
que tiene una visión amplia de mi vida
y aunque esto que plasmo aquí no pueda
llevarlo acabo y necesite ayuda
para llegar hasta a la salida
saldré bien de tanto abismo que me rodea
por que tendré en mente siempre
que tengo una razón por que vivir....Sonriente